viernes, 8 de agosto de 2014
Los 80 años de Tino
Hay personas que por más que mueran siguen cumpliendo años, y es lógico felicitarles aunque ya no estén. Simplemente mirar al cielo o cerrar los ojos nos sirven para recordar a las personas que siguen a nuestro lado pero de otra manera.
Hoy día 8 de agosto, mi abuelo Tino cumpliría 80 años y yo daría probablemente todo el dinero del mundo para poder pasar este día junto a él. Sin embargo, me tengo que conformar con poder recordarle y hoy más si cabe, homenajearle una vez más.
Mi abuelo es mi ejemplo de mi vida, una persona que siempre hizo el bien, que nunca dejó de ayudar a los demás, aún habiendo personas que le hacían el mal. Siempre una sonrisa en la boca, aguantaba todo el dolor que probablemente podría llegar a tener por dentro.
Por lo tanto, él es y será mi héroe, y creo que los abuelos deben ser el referente de muchos jóvenes, aunque algunos les traten de "viejos" y no les hagan mucho caso a la hora de contar "batallitas". Pero todo ello es experiencia y sabiduría, que las trasladamos a nuestra vida diaria...
A veces lo que pienso de él cuando cierro los ojos no puedo plasmarlo en un papel...
Y éste es el caso...
jueves, 31 de julio de 2014
100 años de la muerte de Jean Jaurés
Tan grave como la situación internacional al igual que la
probable e inminente guerra, ha sido el crimen atroz de esta noche en París del
que yo fui testigo ocular. Es imposible que alguien que conociese a Jean Jaurés
no pudiera quererle. Yo estaba cenando tranquilamente con un familiar y un amigo
en el Café Du Croissant en la Rue Montmatre cerca de muchas oficinas de
periódicos, incluyendo la de L’Humanité. Jean Jaurés también estaba cenando en el lugar con algunos diputados socialistas y miembros de L’Humanité. Llegó más
tarde que nosotros. Hablé con él sobre las perspectivas de guerra y de paz.
Como todo el mundo, temía que la guerra era llegase, pero todavía quedaba un
poco de fe de que Sir Edward Grey pudiera tener éxito en la conciliación alemana.
Pensó que si el gobierno francés hacía presión sobre Rusia y el gobierno alemán
en Austria, el acuerdo podría llegar. Añadió, sin embargo, que temía que el
gobierno francés no pudiera hacerlo. Las últimas palabras que me dijo fueron
acerca de Anatole France, el cual debería estar muy afligido por la situación.
A eso de las nueve y media, cuando estábamos terminando de
cenar, dos disparos resonaron en el restaurante. Al principio no entendía lo
que había sucedido, y por un momento pensé que había un tiroteo en la calle.
Entonces vimos que Jaurés estaba tirado en el banco donde estaba sentado y los
gritos de las mujeres que estaban presentes nos alertaron del asesinato. Cabe
aclarar que el señor Jaurés y sus amigos estaban sentados en un banco de
espaldas a la ventana abierta del restaurante y los disparos provenían desde la
calle. Jaurés recibió un tiro en la cabeza y un cirujano tuvo que llegar a toda
prisa pero no pudo hacer nada. Jean Jaurés moría unos minutos después de
cometer el crimen. Mientras tanto el asesino había sido capturado y entregado a
la policía, que tuvo que protegerlo de la multitud que se había reunido con
rapidez en la calle. A esa hora de la tarde la calle Montmartre estaba llena de
voceadores en espera de las últimas ediciones de los periódicos de la tarde. Se
dice que el asesino es un miembro de la Real Sociedad de Acción Francesa, pero
aún no he sido capaz de descubrir si este informe es verdad o no. Un asesinato
más a sangre fría y cobarde que nunca se debió cometer. La escena en el
restaurante fue desgarradora, muchos hombres y mujeres se encontraban llorando
y su dolor era terrible de ver. Todavía es demasiado pronto para decir cuál es
el efecto de la muerte, pero puede ser considerable. Jean Jaurés ha muerto
víctima de la búsqueda de la paz para la humanidad.
En cualquier caso, los chovinistas franceses y los
reaccionarios no pueden eludir una gran parte responsabilidad de este
asesinato. Durante años, sus órganos en la prensa han venido denunciando a
Jaurés como un traidor vendido a Alemania y el lenguaje utilizado por Acción
Francesa ha sido una incitación directa a su asesinato. He conocido a Jaurés
bien y un hombre con tan gran corazón no he conocido nunca en mi vida. Él estaba
libre de vanidad y ambición personal, entregó toda su vida al
socialismo y a la paz. Su muerte es una pérdida terrible e irremplazable para
el Partido Socialista en Francia. El gobierno proclama el luto nacional por la
muerte de Jean Jaurés y pide a la población mantener la calma. Un registro se
ha abierto en las oficinas de L’Humanité con el fin de que las personas puedan
expresar sus condolencias. Cientos de personas se encuentran fuera de la
oficina a la espera de poder entrar.
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