lunes, 29 de octubre de 2012

Joseph Ujlaki: El amor entre el balón y el futbolista


Siempre tendemos a comparar el fútbol con un espectáculo, en efecto, es cierto, pero sobre todo si en el terreno de juego encontramos a un jugador como Joseph Ujlaki. Húngaro de nacimiento (Budapest,1929) su calidad era el reflejo de lo que el espectador soñaba en esos instantes. Él dotaba al balón de magia y lo hacía un ser animado, lo acariciaba para darle amor y él era correspondido; su único objetivo era hacer virguerías y chutar a puerta, algo egoísta por su parte, pero en el campo estaban él y el amor de su vida, el balón.

Joseph jugaba en el Ujpest Dosza de su país, le daba igual si era por la derecha, por la izquierda, arriba o abajo y ya fue convocado para el equipo juvenil húngaro donde llamaría a las puertas del Once de Oro de Ferenc Puskas, donde finalmente no llegó a debutar. Un dirigente del Stade Français, Georges Bayrou, rápidamente le echó el ojo y se lo llevó a Francia con tan sólo 18 años, más tarde firmaría por el FC Sète donde tras varias temporadas acabaría pidiendo la nacionalidad. 

Tal era su amor por Francia, que tras el primer encuentro entre Francia y Alemania después de la guerra, el nuevo jugador internacional se emocionó al escuchar La Marsellesa cantada por 56.000 personas ansiosas de revancha. Ujlaki abrió el marcador en el minuto 4 y los franceses acabarían ganando el encuentro por 3-1 ante la posterior campeona del Mundo que dirigía Fritz Walter, el que manifestó al final del partido: "Francia cuenta con dos jugadores, Bonifaci, que no me dejo jugar, y Ujlaki, al que adoro".

Fichado por el Niza, el "Señor Jo" acabaría siendo el máximo goleador de Le Championnat con 17 goles junto con Fontaine. El de Budapest, hacía las delicias del público, hábil con los dos pies y con la cabeza, precisamente los puntos débiles del mejor jugador francés de la época, Raymond Kopa. La armonía entre Ujlaki y Kopa en la selección francesa fue algo utópico. Al húngaro no le gustaba que le mandasen y los dirigentes de la FFF le acusaron de apático, apostando por Remois, futuro jugador del Madrid para su posición en la selección gala.

Al pobre Joseph, no le gustaba que le criticasen y más aún sin juicio alguno, no se habían molestado siquiera en conocerle. Tras su paso por el Niza, se marcharía al Racing Club de París donde perdió el título de liga por culpa del golaverage frente al Stade Reims de Kopa. Joseph Ujlaki colgaría sus botas a los 36 años y todavía podía mostrar detalles de su calidad: cuando la pelota estaba mojada y pesaba un mundo, él seguía controlando, levantándola y golpeándola cual proyectil y lo que más llama la atención, haciendo regates a 50 centímetros por encima del césped. Ahora, en el cielo de los futbolistas sigue bailando al son del balón.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Gustave Jordan: No se es de donde se nace...



Año 1938, la Alemania Nazi esperaba ansiosa el comienzo de la Segunda Guerra Mundial para arrasar todo lo que se encontrase a su paso. En la otra orilla, los grandes pensadores, los eruditos del 38 que se lanzaron a la aventura sabiendo que la horca sería su destino. Entre ellos se encontraba él, orgulloso y con la cabeza bien alta, tras haber decidido dar el paso y emigrar al lugar donde le abrirían las puertas y donde los derechos humanos afloraban. Gustave Jordan,nacía en Linz (Austria) el 21 de febrero de 1909 y pronto comenzó a dejarse notar entre los mejores jugadores de la época. Con 24 años, el Racing Club de París decidió contratarle junto a Rudi Hiden. Él se sentía un tipo humilde al lado de tanta estrella, irreconocible para muchos aficionados. Jordan comenzó jugando de delantero centro y de interior derecho pero su verdadera vocación era la defensa. Era un tipo, que a pesar de su 1,72, era un mariscal en el eje de la zaga y ya pronto debutaría con la selección francesa, ese país que le acogió. Muchas fueron las críticas hacia él, sobre todo por la extrema derecha gala, los cuales escupían veneno en sus palabras por su procedencia austriaca.
"Gusti"debutó un 30 de enero de 1938 ante Bélgica, con un resultado de 5 a 3 para los galos. El defensa hacía las delicias de los espectadores con sus espectaculares pases de 30 metros en diagonal hacia los extremos, los cuales sólo tenían que enfilar el área rival. Sabía perfectamente que tras esta exhibición, ni sus compañeros ni los propios aficionados le iban a pedir su pasaporte. Él era francés, así lo promulgó su entrenador Gabriel Hanot, un partisano de la integración que se dedicaba a leer a Ernest Renan, aquel escritor que se atrevió a tildar a Jesús de Nazaret de anarquista. Pues bien, Hanot cogió su pluma y sin más dilación plasmó que su protegido era francés con todos los honores. A pesar de ello, en 1940 la policía de Werhmacht le detuvo pero dada su condición de estrella mediática fue soltado a los pocos días.
Tras más de veinte años en el Racing, volvió a ser convocado por Hanot, quien había vuelto a tomar las riendas de las selección de la liberté, para jugar un Austria-Francia. El partido no tuvo color, vencieron los austriacos por 4-1 pero fue una victoria para Gustave Jordan y para el corazón de los aficionados.

jueves, 27 de septiembre de 2012

You'll Never Walk Alone



A veces el fútbol es un sentimiento que se diferencia muy poco de los sentimientos de tu vida diaria.

Esta canción es el himno del conjunto inglés del Liverpool. Gerry and the Pacemakers fueron los autores allá por el año 1945. Aquí os dejo la traducción para los que no sepáis el idioma de las islas jeje.


Cuando  atravieses una tormenta 

Mantén la cabeza bien alta 

Y no te preocupes por la oscuridad 

Al final de la tormenta 

Hay un cielo dorado 

Y el dulce canto de una alondra 

Camina a través del viento, camina a través de la lluvia 

Aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados 

Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en tu corazón 

Y nunca caminarás solo…. 

Nunca caminarás solo. 

Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en tu corazón 

Y nunca caminarás solo…. 

Nunca caminarás solo.


sábado, 22 de septiembre de 2012

El sueño de Hamish

...Erase una vez un niño llamado Hamish que vivía en un pequeño pueblo. A Hamish desde que era un enano le había gustado mucho el fútbol y siempre había soñado con poder jugar un Mundial.

Ya despuntaba en el equipo de su pueblo donde se sentía muy feliz e incluso llegó a debutar con los mayores. Nunca olvidará ese debut el 13 de enero de 2001. Jugaba todos los fines de semana y los ojeadores ya se fijaron en él. Al año siguiente recibió una oferta para irse al Real Madrid. Sus padres, sin dudarlo, aceptaron la proposición del club blanco por lo que decidieron embarcarse en esta nueva aventura.

Hamish empezó la temporada con el Real Madrid un poco nervioso, no acertaba con la portería rival, perdía balones tontos, así que el entrenador decidió no contar con él. ¿Qué le pasaba al pobre chaval? Se preguntaban los técnicos. Un día hablando con el psicólogo del club, Hamish decidió contar lo que le pasaba. El joven añoraba su anterior equipo, echaba de menos la gente de su entorno. Viendo esto, el entrenador y sus ayudantes decidieron mandarle cedido al equipo donde comenzó a jugar para que se sintiera querido y pudiese madurar. Hamish decidió quedarse en Madrid y marcharse los fines de semana a su pueblo para jugar con su equipo, no quería perder la oportunidad de estar en una capital como Madrid pero tampoco quería dejar de estar en su tierra añorada.

Al año siguiente, Hamish cumplió los 16 y otra oferta le llovió del cielo. Tenía la oportunidad de jugar con el Paris Saint-Germain. Su familia se lo pensó bastante, tenía que dejar Madrid y lo que era más importante su equipo del alma. Al final su familia le obligó y viajaron a la ciudad del amor.

Los primeros meses de Hamish en Paris no fueron muy buenos, seguía echando de menos su equipo, su gente. Aun así él intentaba esforzarse lo mejor posible para que su nuevo equipo consiguiese el campeonato liguero. Y así fue, el PSG consiguió el título juvenil y Hamish pudo disfrutar de un verano placentero.

Ese verano decidió regresar a su pequeño pueblo a ver a sus amigos. El equipo francés le tenía prohibido jugar al fútbol con otro equipo que no fuese el suyo, sin embargo, Hamish no podía evitar jugar algún partidillo amistoso con el equipo de su vida. El PSG nunca se llegó a enterar de esto y al acabar el verano el jugador regresó a París.

Ya con 17 años a sus espaldas, la joven promesa siguió haciendo las delicias del público francés. Parecía que ya estaba más asentado y no echaba tanto de menos  a los suyos. Pero el contrato en Paris se le acababa y el Real Madrid volvió a llamar a su puerta.

Con la mayoría de edad, ya jugaba en los canteranos del Madrid y la selección se fijó en él. Ya casi no iba a su pueblo  a ver a los suyos pero muchas veces sentía la imperiosa necesidad de volver a su localidad natal. Hamish debutó en las categorías inferiores de la selección  y llegó a jugar incluso en el primer equipo del Real Madrid.  

A los 23 años, tuvo una lesión importante que le condenó a estar casi toda la temporada de baja.  Hamish se entrenaba a tope con el Real Madrid pero no estaba agusto. Con la lesión, no era feliz y en su cabeza seguía rondando la felicidad que tenía en su pueblo con los suyos.

Un día, Hamish se sentó a hablar con su presidente, le dijo que quería volver al equipo de su vida. Quería volver a ser feliz, jugar en su pueblo le daría la plena felicidad. El presidente accedió a su petición y el joven volvió a vestirse de corto el 7 de noviembre ante el mayor rival de su equipo. El público se puso en pie aplaudiéndole, amigos y familiares llevaban pancartas con su nombre. Esa noche fue mágica, ya que Hamish consiguió un Hat-trick y se llevó el balón firmados por sus compañeros. En la rueda de prensa, el bajito extremo izquierdo prometió llevar a lo más alto al equipo de su vida.

Pasaron casi dos temporadas, en los que Hamish fue de más a menos. No estaba acertado, pasaban las jornadas y no marcaba, el público le criticaba y su equipo ya le daba un ultimátum. ¿O vuelves a ser el de antes o te vas?

Hamish, actualmente está lesionado pero su sueño sigue presente: volver a ser el que era y llevar a lo más alto a su equipo desde los 14 años. Es lo que más desea y no parará hasta conseguirlo…

jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuando Nigeria nos enseñó a volar



Llegaba el verano del 94, estaba ante mi primera cita mundialista con olfato futbolístico. Estados Unidos se abría ante mi con una emoción innata. Las selecciones llegaban a los álbumes de cromos pegándose una tras otra, pero había una que era especial para mí, Nigeria. Las Águilas Verdes, como se conoce a la selección africana, aterrizaba en su primer Mundial con un auténtico equipazo que sin duda acaparaba todas las portadas.

Yo iba abriendo los sobres de cromos de aquel campeonato, y según iba rasgando los sobres iban apareciendo los Yekini, Okocha, Amokachi, Amunike, Finidi etc.  Era una selección muy física y obviamente todo apuntaba a que no sería una selección muy técnica. Por aquel entonces el Tercer Mundo estaba privado de instalaciones deportivas en las que ofrecer un entrenamiento de alto rendimiento a los suyos. Los entrenadores venían de Europa a entrenar a los equipos africanos y en ésta, no pudo ser menos, el seleccionador de este país era el holandés Clemens Westerhof.

Nigeria estaba encuadrada en el grupo D con Bulgaria, Argentina y Grecia. El primer encuentro lo disputó ante Bulgaria, que luego llegaría a semifinales, y ya empezó a mostrar destellos de calidad. Tres goles, tres, les metieron a los balcánicos con tantos de Yekini, Amokachi y Amunike.

Nigeria venía de ser la campeona de África allá por Marzo y sin duda ya empezaban a destacar sus jugadores. Rashidi Yekini, que recientemente falleció a la edad de 48 años, jugaba en el Vitoria de Setúbal y este Mundial le sirvió para fichar por el Olympiakos griego, donde pasaría únicamente un año. En la temporada siguiente vino a la liga española y recaló en el Sporting de Gijón. Las apariciones de Yekini en las ligas europeas no fueron muy regulares, únicamente ocho años, en una carrera de 24 para un jugador que fue elegido mejor jugador africano en 1993 y es el máximo goleador en la historia de Nigeria con 37 tantos. Se retiró en el 2005 con 41 años en el Gateway United de su país.

El otro jugador clave de este combinado era el mediapunta del Brujas, Daniel Amokachi. Este Mundial le serviría para dar otro paso importante en su trayectoria futbolística y fichar por el Everton, con lo que conocería la Premier League. Un par de años más tarde se marchó al Besiktas en el que pasaría tres temporadas antes de recalar en el fútbol americano. Se retiró en el 2005 en el Nasawara United, equipo de su país.

Sin desviarnos del tema, seguimos nuestro camino en el Mundial 94, el próximo rival sería Argentina. La Albiceleste venía de ser subcampeona el pasado Mundial y se plantaba con ganas de revancha. La selección del "Coco" Basile" derrotaría a Nigeria por 2-1 con goles de Caniggia para los sudamericanos y de Isasia, delantero del Nantes, para los africanos, que se adelantaron en el marcador.

El guardameta y capitán de aquella selección era Peter Rufai. Su padre era Rey de una región nigeriana, por lo que el era el príncipe de ese lugar, dato curioso. Rufai jugaba en Holanda, concretamente en el Go Ahead Eagles y tras este Mundial vino a la península para jugar en el Farense portugués. Los ojeadores españoles se fijaron  en él y fichó por el Hércules. La temporada siguiente continuó en España y se trasladó a La Coruña para jugar en el "Superdepor". Se retiró en el Gil Vicente y actualmente vive en nuestro país donde dirige una escuela de formación de porteros.

El último partido de Nigeria en la fase de grupos les enfrentaría a Grecia, selección que no fue capaz de conseguir ni un sólo tanto en todo el campeonato. Las Águilas Verdes derrotaron al equipo heleno por dos goles a cero. Finidi y Amokachi fueron los autores.

El mejor jugador de esta selección era Finidi George. Por aquel entonces, antes de dar el salto a la Liga Española, jugaba en el Ajax donde fue campeón de Europa en 1995. La fortaleza física de Finidi le hacía recorrer la banda con mucha potencia, apodándose "la gacela". En la temporada 1996 ficharía por el Betis para cuatro temporadas, abandonando el club sevillano para jugar en el Mallorca. La temporada siguiente conoció la Premier League, concretamente el Ipswich Town donde estaría dos temporadas para regresar la siguiente al Mallorca, equipo en el que finalmente se retiró y en la ciudad donde reside.

Nigeria se clasificaría primera de esta fase de grupos, empatada a puntos con Bulgaria y Argentina, pero con mayor diferencia de goles. En octavos de final se enfrentaría a Italia en un partido agónico. Los africanos se adelantaron por medio de Amunike en el minuto 25, pero Roberto Baggio empataría en el 88 y sentenciaría, ya en la prórroga, en el minuto 100.

El goleador de este partido, como he comentado antes, fue Emmanuel Amuneke (así aparecía en los cromos y así se llamaba verdaderamente), pero nosotros le conocemos por Amunike. Este curioso jugador militaba por aquel entonces en el Zamalek egipcio y la gran actuación en este Mundial le llevó a fichar por el Sporting de Lisboa donde años más tarde recalaría en el FC Barcelona. Las graves lesiones le privaron de triunfar en el equipo dirigido por Louis Van Gaal y se marcharía al Albacete donde jugaría sólo dos temporadas. Se retiraría en el Al-Wihdat de Jordania a los 34 años.

Nigeria no sólo nos ha ofrecido estos jugadores. Un auténtico elenco de estrellas nigerianas  han entrado por   la puerta grande al primer nivel del fútbol mundial: Jay Jay Okocha jugaba en el Eintracht para años más tarde fichar por el PSG y luego en la Premier League, en el Bolton. Mutiu Adepoju, canterano del Real Madrid, jugó en el Racing de Santander para luego consagrarse en la Real Sociedad y acabó jugando en tercera división española. Sunday Oliseh que por aquel entonces jugaba en el RFC Lieja,  fichó por la Reggiana y más tarde tuvo un largo periplo por equipos de un alto nivel. Jugó en el Ajax, Juventus y Borussia Dortmund, para acabar retirándose en el Genk belga. Victor Ikpeba, delantero, ese año jugaba en el Monaco, y siguió en el club monegasco durante seis años para recalar en el Borussia Dortmund y más tarde para jugar en el Betis. Se retiró en el Al-Sadd qatarí en el año 2005 a la edad de 32 años. Y si me tengo que quedar con un jugador mítico, elijo a Wilfred Agbonavbare. Aquel portero del Rayo Vallecano que aunque fuese el suplente de Rufai con Nigeria, en Vallecas era toda una institución.

Esta selección nos enseñó a todos, los valores del sacrificio y la lucha por un sueño. De salir de la extrema pobreza (algunos) a llegar a consagrarse como un auténtico mito del fútbol. Sin duda alguna me pongo de pie para aplaudir a estos jugadores y espero que el fútbol africano llegue algún día a alzarse con la Copa del Mundo.








viernes, 31 de agosto de 2012

Off Topic: Mi abuelo Tino


Hoy, 31 de agosto, no es que sea un día especialmente feliz para mí. Hace dos años falleció mi abuelo y que mejor manera de dedicarle unas palabras por aquí,  aunque verdaderamente se las intento transmitir todos los días.

Mi abuelo fue, aparte de una excelente persona, el que me enseñó todo lo que sé del mundo del deporte. Él, aunque no jugase en ningún equipo de fútbol, ni de baloncesto, ni de ningún otro deporte de equipo, se dedicaba a observarlo por la tele, tranquilamente sentado en el sofá. En su pueblo jugaba al frontón, vamos, lo que se conoce hoy en día como pelota vasca. Se plantaba en el centro de la pista y empezaba a repartir "sotamanos" como cartero que era.

Sin embargo, aquí en Béjar esa tradición se perdió y se dedicó más bien a enseñar a su nieto, osease yo, a montar en bici, a jugar al fútbol y también de vez en cuando a pelotear un poco en las paredes de su cochera, con esa pelota tan dura de frontón.

Ahora que estamos en época de Vuelta a España se le echa aún más de menos. Esas tarde que nos pasábamos tirados en el sofá viendo como el corredor bejarano Roberto Heras, llegaba a la meta en primera posición y si nos remontamos aún más atrás, con el también bejarano Lale Cubino. Aquello era un escándalo nos poníamos de pie a animar, llegaba también mi abuela a preguntarnos que quién ganaba y se quedaba con nosotros.

El otro deporte que le encantaba eran las motos. Como era cartero el solía ir a repartir en su Vespa amarilla anaranjada de Correos. Se levantaba siempre por las mañanas a ver las motos, le daba igual si era 125, 250, 500 o Moto Gp, lo veía absolutamente todo y le encantaba sobre todo Toni Elias, del que decía que era un valiente con unas agallas enormes. Al ser las carreras en domingo, yo me levantaba un poco más tarde que él, y ya le preguntaba que quién había ganado en 125, él amablemente me daba todos los resultados exactos y luego nos poníamos a debatir sobre ello.

Y por supuesto, no podía faltar el deporte rey, el fútbol. El era reconocido madridista pero no era un forofo, lo único que cuando perdía su equipo venía un poco disgustado y al preguntarle mi abuela que como habían quedado, le respondía con un: "¡bah!, son unos mantas".

Pero lo que más le apasionaba era ir a verme a los partidos de los juegos escolares. Por aquel entonces no me había decantado por ningún deporte y jugaba tanto a fútbol como a baloncesto y a balonmano. Tino como se llamaba mi abuelo, llegaba el primero a las gradas, muchas veces me llevaba él, y ni se movía hasta que acababa el partido. Después del partido me decía: "Muy bien, machote" y yo me iba contento como unas castañuelas para mi casa.

Mi vida ha estado siempre muy ligada a él, si tenía que ir a algún lado, él era el primero en llevarme con su  Seat 127 o más tarde con su Renault 21, pero el coche no lo usaba mucho, siempre iba andando a cualquier lado y se reía de la gente que tenía que coger el coche para ir a sitios que estaban cerca. Le encantaba el campo, todas las tardas se iba a andar con su bastón de trekking y se podía hacer más de 10 kilómetros todos los días. Ahora ese bastón me queda a mí de recuerdo, y no veáis la buena función que hace, parece que tiene poderes.

Obviamente, esto lo estoy escribiendo con lágrimas en los ojos pero sabiendo que gran parte de sus conocimientos y de su manera de ser los tengo yo, cosa que me reconforta. Antes de que él nos dejase las cosas no me iban nada bien, sobre todo en los estudios. Me decía que estudiase pero se ve que la carrera que estaba haciendo no era lo mío. Ese mismo verano dejé esos estudios y me matriculé en Periodismo, mi sueño desde niño era llegar a ser narrador deportivo. Pues bien, mi abuelo falleció y por arte de magia, como si él me protegiese, me empezó a ir todo bien. Empecé Periodismo, ya me queda poco para acabar, volví con la chica con la que siempre había deseado estar y empecé a narrar partidos en la radio. ¿Qué más se puede pedir?

Yo no soy mucho de creer en este tipo de cosas pero sé que el me está ayudando donde quiera que esté, y si hago alguna cosa mal, él me lo hace saber. En definitiva, la gente que no está te da fuerza para seguir adelante y luchar por tus objetivos. Así que, consejo, nunca daros por vencidos porque siempre alguien te va a dar ese apoyo que necesitas.

A la memoria de mi abuelo, Tino.


martes, 10 de julio de 2012

El Shakhtar Donetsk no tiene rival




La suerte vuelve a estar de cara para Shakhtar Donestk, el conjunto de Mircea Lucescu ha conseguido un nuevo título más que llevar a sus vitrinas. Esta vez ha sido un título menor que podría decirse que le pertenecía ya que la temporada anterior consiguió el doblete. Aun así, la Supercopa Ucraniana pone a prueba a los equipos antes de empezar la competición y nos ofrece una visión clara de cómo se puede desarrollar la temporada. El equipo que tenía enfrente era el Metalurh Donetsk, vecino de la quinta ciudad más poblada de Ucrania con cerca de un millón y medio de habitantes. Este equipo ya hizo una gran campaña la temporada pasada al llegar a la final de la Copa Ucraniana por lo que logró el billete directo a esta Supercopa y lo que es más importante, a poder disputar la Europa League, que por cierto se enfrentará al vencedor de la eliminatoria entre el Celij (Montenegro) y el Borac Banja Luka (Bosnia).


El Avanhard Stadium en Lugansk ha sido el escenario de esta confrontación. El Shakhtar comenzó dominando el encuentro y a los cinco minutos ya se adelantaría en el marcador. Una internada de Dario Srna por banda derecha sirvió el balón en bandeja a Luiz Adriano que sólo tuvo que empujar el balón hacia la red. El Metalurh a pesar del gol inicial intentó rehacerse con algunas ocasiones peligrosas, sobre todo por mediación de Ze Soares, el cuál acabó con la cabeza totalmente vendada tras una patada fortuita del defensa Kucher. Mucho peligro también creaba Morozyuk pero no encontraba rematador a sus centros, Dimitrov intentó dejarse notar en la creación pero un excelente Stepanenko supo controlar la medular del Shakhtar. 


La calidad del conjunto de Lucescu era muy superior a la de los de Pyatenko. Sobre todo cuando la cogían Fernandinho, Alex Teixeira o Douglas Costa. Rondaba el minuto 35 cuando una combinación entre los brasileños Fernandinho y Douglas Costa, dejó a éste último libre de marca para lanzar un “pepinazo” desde fuera del área con la zurda que se coló por toda la escuadra, Bandura hizo la estatua.


El descanso realmente no sirvió para mucho. Los dos equipos siguieron con la tónica habitual. El Shakhtar templaba más el juego pero dejaba jugar al Metalurh. Entró Danilo por Ze Soares para dotar de un poco más de calidad la zona delantera. Los de Pyatenko lo intentaban de todas formas pero se toparon con un gran Pyatov que corroboró en este partido la buena Eurocopa que ha hecho con Ucrania. Dos paradas, una a remate de Volovik que sacó una mano en toda la escuadra y una volea de Dimitrov desde fuera del área que despejó a córner. 


El Shakhtar dio minutos a Eduardo, Devic e Ilsinho, de cara a probarles para futuros partidos pero Lucescu tiene muy claro cuál es su esquema de juego y su once inicial. Destacar un posible lesión de Ilsinho tras una entrada de Morozyuk en los últimos instantes de partido. 


El conjunto de Lucescu consigue su cuarta Supercopa Ucrania y ya son 20 los títulos que están en sus vitrinas. Por su parte el Metalurh Donetsk estará esta temporada en tres competiciones pero no debe descuidar la Premier League, sus rivales no son el Dinamo Kiev ni el Shaktar, debe hacerse fijo en la zona media de la tabla.

Mis tres mejores jugadores del partido:

Douglas Costa: movilidad, rapidez, calidad en banda, disparo excelente con pierna zurda.

Stepanenko: Stopper del centro del campo, joven, ha sabido parar muy bien la elaboración de la medular del Metalurh. 

Srna: Banda derecha toda suya, peligro en balón parado, no vamos a descubrirle ahora, 16 títulos a sus espaldas.